viernes, 2 de marzo de 2018

Aprender



      “Aprender es una necesidad” (Assman, 2002, p. 23), la necesidad de descubrir el talento para lo que somos buenos en la vida, así como de inspirar a otros en lo bueno que somos haciendo las cosas. “Porque el aprendizaje es, antes que nada, un proceso corporal. Todo conocimiento tiene una inscripción corporal (…) (Assman, 2002, p. 28)

Boff, sostiene que el “conocer es un proceso biológico” (Assman, 2002, p. 11) que implica que todo ser vivo está aprendiendo, de no ser así está muerto. Todo ser vivo, por el hecho de estar vivo está en aprendienciaAnte esto,  Paulo Freire (2012) expresa que,  “la curiosidad es, junto con la conciencia del inacabamiento, el motor esencial del conocimiento” (p. 21). Es más, considera que “si no fuera por la curiosidad no conociéramos” (p. 22).  



Leonardo Boff, en El Vuelo del Águila. Cómo el ser humano aprende a volar, escribe:  
¿Cuál es nuestro sueño? ¿Qué esperanza transmitimos a los jóvenes? ¿Qué visiones del futuro ocupan las mentes y el imaginario colectivo por medio de las escuelas y los medios de comunicación y de nuestra capacidad para crear valores? ¿Qué cuidado tenemos de la naturaleza y qué benevolencia suscitamos respecto a todos los seres de la creación? ¿Qué nuevas tecnologías utilizamos que no nieguen la poesía y la gratuidad? ¿Qué hermandad fomentamos entre los pueblos y culturas? ¿Qué nombre damos al Misterio que nos circunda y con qué símbolos, fiestas y danzas lo celebramos? (2000, p. 36).

Las preguntas de Boff iluminan y con las primeras dos hay un reto en la carrera docente, pues es actuar desde la fe y la esperanza que podemos construir un mañana mejor con cada persona que está a nuestro alrededor. 

En el siguiente vídeo se presenta en corto escenas de algunas películas que están en coherencia con lo que estamos planteando. 






Aprendizaje Horizontal


En mi accionar docente, con algunos años de experiencia, pienso y medito, primero no fui formado en pedagogía, no obstante me tocó introducirme en las lecturas de escritores como Piaget, Ausubel, Vigostkit, Skinrer, Freud, entre muchos otros; sin embargo, no niego sus valiosos aportes en contribuir a la comprensión de los procesos pedagógicos y didácticos, pero aún se carecía y se carece de un enfoque más integrador y holístico del proceso mismo. Fue en un curso de Espiritualidad en la Docencia, en el año 2007, que empecé a leer a Edgar Morín, con su excelente aporte denominado, Los Siete Saberes necesarios para la educación del futuro (1999). En este devenir,  me encontré con algunos conceptos que he vuelto a escuchar de un tiempo a la fecha, como son, la “incertidumbre”, “caos”, “apertura subjetiva”, “místico”, “la falsa racionalidad”

Recuerdo estas palabras o frases, puesto que tuve que  leer a Rubén Alves, en su libro La teología como juego. Alves, rompía paradigmas en materia de cómo ver con otros lentes la teología y de manera lozana, virtuosa  y fuera de cánones rígidos, decía que, el verdadero objetivo de la educación era crear alegría. De igual forma Capra en su libro, Punto Crucial,  hace todo un recorrido por el conductismo (p. 87 - 94), manifiesta las limitaciones que este modelo presentó y sigue presentando en las aulas de clase, pues sigue arraigado y lejos de brindar alegría, más bien dogmatiza el comportamiento. Obviando o ignorando las “interacciones” y “dependencias recíprocas” entre el resto del grupo y su entorno natural. En esto David Bhom (2008), nos dice que, estos enfoques fragmentarios de la realidad, nos está llevando a una “crisis: social, política, económica, ecológica, psicológica, etcétera” (p. 15). 

Carlos Maldonado expresa que  ahora en conocimiento no está precisamente en el maestro, pues muchas veces los aprendientes saben más que sus educadores. Es muy interesante ver el siguiente vídeo.